14/10/26

¿Qué es la «clase trabajadora»? ¿Son los «acampados de Sol» parte de la clase trabajadora?

Primero conviene distinguir entre la definición marxista y otras definiciones que no derivan del marxismo, al margen de si uno se adhiere o no a este sistema de pensamiento.

En la tradición marxista, la «clase trabajadora» no significa primariamente que una persona es pobre, que está oprimida o que está en el «lado bueno de la historia», sino que se corresponde con una relación que cada individuo mantiene, como parte de una clase social, con los «medios de producción» de esa sociedad. «Clase trabajadora» se identifica, en particular, con la condición del «asalariado», es decir, de aquel que vende «libremente» su fuerza de trabajo en el mercado laboral capitalista, y que de hecho se ve estructuralmente obligado a hacerlo. Se da por sentado que el asalariado necesita de este mecanismo para poder vivir. Marx y Engels no suponían que pasado un siglo fuese posible vivir, por ejemplo, gracias a un Ingreso Mínimo Vital o a una Renta Mínima de Inserción sin proceder de una familia de empresarios y sin haber trabajado nunca. En todo caso, esta sería una condición accidental.

No es necesario trabajar en activo para ser parte de la clase trabajadora bajo esta definición, si uno se encuentra en paro momentáneamente, pero se encuentra en expectativas de continuar vendiendo su fuerza de trabajo. Ahora bien, resulta más difícil pensar que alguien que nunca ha trabajado y que quizá nunca ha tenido intención de hacerlo siquiera se ajuste a la definición; porque sencillamente esta persona no formaría parte del «proceso productivo». Una persona así descrita encajaría mejor en lo que Marx llamaba «lumpenproletariado». El problema es que tampoco aquí la inserción sería exacta, ya que bajo este nombre Marx designaba a prostitutas o vagabundos «sin conciencia de clase»; no a unos hipotéticos vagabundos politizados, de izquierdas y acampados como protesta.

También aparece actualmente el problema del «emprendimiento»: una persona puede proceder de una familia de asalariados y lograr el patrimonio necesario para generar una PYME. Entonces ¿sigue siendo asalariado, solo porque sus padres lo eran? Y si sus padres lo son pero nunca ha trabajado aún, ¿por qué tendríamos que presuponer que es asalariado, antes siquiera de que se haya insertado en el mercado laboral? De nuevo, Marx y Engels no teorizaron en la sociedad actual, sino en una sociedad de clases donde la posibilidad del «emprendimiento» por parte de un asalariado carecía prácticamente de sentido.

Llegados a este punto, podríamos abandonar la terminología marxista y suponer, por ejemplo, que pertenecer a la clase trabajadora significa simplemente depender del trabajo de uno mismo para vivir. Esta definición no parece problemática, ya que admite una mayor flexibilidad. Ahora bien, bajo este concepto no marxista no podría excluirse a la mayoría de empresarios, que también dependen de su fuerza de trabajo para vivir. Se pierde la ecuación trabajador = asalariado. En consecuencia, esta categoría quizá perdería buena parte de su fuerza retórica.

¿Qué sucede, por consiguiente, con los «acampados de Sol»? Desde luego, no puede descartarse que muchos de ellos estén teletrabajando, o que se releven para poder asistir a sus puestos de empleo. Ahora bien, tampoco puede descartarse que en otros tantos este no sea el caso. ¿Cómo tantos jóvenes podrían permitirse dejar de trabajar durante semanas para vivir de acampada? Esta «clase trabajadora», que constituía en el pasado un grupo claramente delimitado, se ha convertido hoy en una colectividad más difusa, la colectividad de los «indignados con el sistema», sobre la cual difícilmente podría constituirse un «sujeto de la historia» al modo del marxismo.